Cómo aprender a desaprender

Actualizado: 5 de nov de 2019



Aprender a desaprender es nada más y nada menos que olvidar lo que se había aprendido. Es hacer un esfuerzo consciente para decodificar y desconocer patrones establecidos abandonando zonas de comodidad.


Y... ¿Para qué quiero desaprender?


Para liberarte de paradigmas, manías, creencias y hábitos que no nos dejan cerrar puertas, abrir puertas, mudarnos de país, divorciarnos, casarnos, atrevernos a decir que somos gays, a pedir ese aumento merecido, a montar tu negocio en línea, etc.


En fin, desaprender para vivir más felices y conectados con lo que realmente somos.


Vivimos en una época de cambio constante. En un mundo globalizado, rodeados de distintas culturas, idiomas, tecnología hasta por las narices, nuevas profesiones, etc. Para lograr alcanzar el éxito (que es relativo para todos) es imprescindible que nos adaptemos a todos estos cambios, pero sobre todo que estemos abiertos a aprender a desaprender.


Aprender no siempre es fácil y más cuando ya estamos entraditos en edad o somos testarudos. Muchas veces toma tiempo, esfuerzo y cierto miedo cuando inicias el proceso. Por eso es tan necesario “aprender a desaprender”.


Emprender no es fácil y para hacerlo con éxito no solo valen tus capacidades, sino de ser flexible de la nueva información que vas a adquirir. Así como cambian las tecnologías, también cambian los formatos nuevos de cómo adquirir el conocimiento que deseamos. Hay que ser flexible.




Habilidades para desaprender


El proceso es más fácil si estamos motivados a hacerlo. Pero claro, este no será siempre el caso. Habrán veces que te rejoderá desaprender algo para poder avanzar en tu desarrollo personal. Nos ha pasado y nadie nos puede decir que todo les ha sido color de rosa.

Para lograr afrontar ese tipo de situaciones o simplemente porque quieres aprender de desaprender, necesitarás desarrollar algunas habilidades tales como:


1- Mirar pa' dentro


¿Qué significa esto? Bueno "pa" es una expresión de los puertorriqueños cuando dicen "para". Me encanta usarla. Mirar para adentro es tener el autoconocimiento de lo que son nuestras fortalezas y debilidades. Pero esto requiere tu honestidad al cien. Reconocer lo bueno y lo malo, y cómo esos aprendizajes viejos te han forjado en lo que eres hoy. Tal vez son buenos, pero no te han llevado a tu máximo potencial. Y TU LO SABES.


Pero, es más cómodo seguir el camino más transitado por todos para ser parte de la manada.


¿Por qué es tan difícil mirar para adentro? Porque no te puedes engañar; ves lo que ves. Es un arma psicológica muy poderosa que nos hace avanzar y enfrentarnos a las limitaciones; es encontrarnos a nosotros mismos y conocernos en profundidad, así como a nuestras emociones, nuestros defectos y cualidades, nuestros problemas y el contexto en el que nos hallamos. Es prestar atención a nuestro estado emocional y mental, para poder vernos objetivamente y de manera holística.


Ves lo que te funciona, lo que no te funciona y... te lanzas a desaprender lo que ya no te funciona y a aprender lo nuevo que te funcionará para tus nuevas metas.


2- Ser humilde


Hay que estar dispuesto a volver al aula de la vida; a convertirnos nuevamente en estudiantes novatos en más de una ocasión. La vida es un enorme salón de clases. Cuando lo ves así, se te hace más fácil adaptarte a lo que deseas aprender.


Para algunas personas esto puede resultar muy incómodo, en especial si están acostumbrados a que siempre son ellos quienes enseñan a otros o que ya andan en etapas más maduras.

Convertirnos nuevamente en estudiantes, significa que debemos exponernos al fracaso, asimilar que algunas veces nos vamos a sentir medio tontos o lentos, y que vamos a necesitar la guía de alguien más. Tal vez la ayuda de alguien que puede ser hasta nuestro hijo.


3- Ser curioso


Hay que volver a ser niños; regresar a la intención de descubrir. Es sentir el deseo de buscar más información por tí mismo, no esperar a que venga en bandeja de plata para ti. Dejándonos llevar por nuestras ansias de descubrir lo aparentemente, nuevo, distinto, oculto y a veces hasta prohibido es que muchas veces iniciamos negocios, vocaciones, o bien abrimos puertas que los demás creían imposibles de abrir, o que ignoraban completamente.


Está comprobado que la curiosidad ha sido un gran motivador de la creación de muchas de las cosas que gozamos hoy día.


4- Aprender a escuchar


Por alguna razón tenemos dos oídos y una sola boquita. Pon la atención a lo que necesitas aprender. Puede ser escuchar consejos distintos, escuchar podcasts, asistir a grupos donde otros exponen sus experiencias sobre el nuevo tema que quieres aprender. Tal vez es aprender a escucharte a ti a través de la meditación o al conectar con la naturaleza.


Cuando escuchas, encuentras las respuestas. ¡Shhh!

El escuchar con humildad y empatía a tu ser o otros que te están enseñando te lleva al camino de poder simplificar las situaciones más complejas.


5- Cultivar la paciencia


No siempre resulta sencillo tener paciencia, y dejar que las cosas caigan por su peso. Esto tiene que ver mucho con la ley de permitir. No debemos juzgar prematuramente.


La paciencia va muy de la mano con la constancia, si hablamos del desarrollo una carrera o aquello sobre lo que entendemos es el éxito.

Por ejemplo, el emprendedor de éxito es una persona que disfruta el proceso de desarrollo de su empresa, porque sabe que su empresa es un reflejo de su desarrollo personal. Así que, se levanta por la mañana con energías para enfrentarse a los nuevos retos y que no se plantea el abandono en ningún momento. Porque sabe que hay que cultivar la paciencia.

La paciencia aporta la tranquilidad de saber que llegaremos a conseguir aquello que nos hemos propuesto, sin la obsesión de no llegar al objetivo cuanto antes.

Así que... hay que tener constancia en el aprendizaje pero sin dejar de cultivar la paciencia.


6- Tener la ambición


Solemos pensar negativo de lo que es ser ambicioso. Es una mala enseñanza de nuestras culturas. A que no debemos pretender querer más de lo necesario, tu sabes... hay que ser “humildes”.


El problema reside en que también nos han enseñado a confundir y asociar la humildad con la ausencia de abundancia, escasez o pobreza.


La ambición magnifica tus sentimientos, tus deseos de lograr algo. Madre Teresa de Calcuta fue ambiciosa en su misión. ¿Fue malo? Para nada. Hitler, ¿Fue ambicioso? Si. ¿Fue malo? Bastante. Todavía al día de hoy se sufre sus consecuencias.


¿Qué te quiero decir con esto? Que la ambición es neutral y solo se magnifica con la persona que esté detrás de ella. Tu conoces tus sentimientos y la razón por la que quieres aprender a desaprender. Si tienes paradigmas fuertes con esto de ser ambicioso, te invito a que desaprendas lo que es la ambición y estudies las grandes mentes que fueron ambiciosas en la historia para que veas por qué estamos donde estamos en avances.


La ambición, es un motor que nos impulsa, que nos motiva para alcanzar nuestros objetivos.

Si bien es cierto que entre más rápido podamos tener dominadas estas habilidades mejor nos desarrollaremos (tanto en el ámbito personal, como en el profesional), también debemos tomar en cuenta que aprender a desaprender es un proceso, no una meta.


Por lo tanto, requiere de mucha disciplina, persistencia y paciencia (esta última, con nosotros mismos especialmente). Y esto más cuando se quiere emprender un negocio con el espíritu algún proyecto de empresarismo.


Mi gente, hay que apreciar las pequeñas victorias y mantenernos enfocados en nuestras metas.

Es la manera de ver los pasos que tomamos como algo agradable y atractivo, en lugar de extenuante y/o difícil.


Después de pasar por este proceso de aprender a desaprender varias veces (entender, asimilar e internalizar nueva información), el camino se convertirá en algo natural.


Aprender a desaprender tiene que ver mucho con ser emocionalmente inteligentes, algo muy asociado a la madurez personal.


Ahora te toca a ti. ¿Qué me dices de todo esto?

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