El miedo termina cuando encuentras ese lugar dentro de ti donde no puede existir

Actualizado: 2 de ene de 2020




Hace dos semanas Bobby "Bobo", nuestro perrito de 12 años, pasó a otro estado mayor de energía. Probablemente muchos ya disfrutaron de él en vídeos de Youtube o en Instagram. Después de que la manada se nos fuera, él era el bebé. Y claro, nuestra Ginita, la gatita.


Uno sabe que estas cosas van a pasar. Lo físico no es eterno y más cuando ya has pasado por unos cuantas experiencias. Pero cuando viene ese momento, uno se vuelve como bruto, se te olvidan los libros que leíste, los maestros que sigues, en fin. Te da un tipo de amnesia, y es ahí que uno tiene dos rutas: la del dolor o la de soltar.


Hay una frase que me ha seguido toda mi vida: "El secreto de la vida es soltar. El secreto del amor es dejar que se muestre" .


En cada proceso que he pasado de dolor, y no necesariamente que alguien se me vaya físicamente. Puede ser un proceso con otro ser humano o un evento que me raje las emociones en dos, esta frase se me coloca en el alma como un tablón de anuncios en frente de mi ser. Es como si la enseñanza mayor para mi en esta vida fuera esa clase.


El secreto de la vida es soltar. El secreto del amor es dejar que se muestre.

La vida es nuestra gran escuela, y lo que pasamos en ella son las clases, los grados, etc.


Hay unas lecciones más fáciles y otras que ni con tutorías las pasas. Pero, ahí estás, ahí sigues.



Dejar ir a Bobby fue fuerte, jamás había pensado en ese momento. Sí en unos dos o tres años pero no ese día. No estábamos preparadas. Una tos fuerte y una condición cardíaca fue la puerta para volver a la energía universal. Arrancamos con el chico y del nerviosismo le metí un puertazo al pobre Bobby que todavía lo recuerdo. Pensé que Bere lo cargaba cuando él estaba detrás de la puerta del baño. Comencé a gritarle a Bere de lo mal que me sentí porque el pobre hasta dejó de jadear del cantazo. Bobby: "Perdóname esa. Uno se vuelve bruto en esos momentos".


Desde que llegamos a las 2:30 am en la madrugada al hospital veterinario supe que había una intervención divina. Había nevado y todo era silencio. Los que vivimos en sitios donde neva, sabemos que la nieve es algo que atrae el silencio. Una asistente salió con una paz impresionante y voz angelical para llevarse a Bobby a ponerle oxígeno. Nos quedamos llenando papeles en el vestíbulo mientras escuchábamos una fuente de agua y una música de fondo de arpas.


El momento se acercaba y la veterinaria, muy profesional y suave como la nieve nos explicó lo que pasaba con Bobo. Yo sabía lo que había y me paré a llorar. Bere siguió con la veterinaria. Fuimos a verlo y su mirada, dentro de la cámara de oxígeno nos decía: "Mamis, es tiempo de irme. Esto me cansa". Entendimos su mensaje. Un mensaje de corazón a corazón. Es ese mensaje que nos recuerda que esta vida es más que lo físico. Es expansión, es conexión, es AMOR.


Decidimos que el momento se haría con sus mamis cargándolo en una burbuja de amor. El cuarto era hermoso, la fuente de fondo y las arpas continuaban tocando. Según sus ojitos se cerraban, su exhalación final fue de gracias y un te amo.


Fue un momento donde no había miedo. Era ese lugar donde el miedo no puede existir. Sólo amor y agradecimiento. Es un momento donde respiras amor, puro amor.


Entregamos el cuerpecito, lo trataron como todo un humano. La veterinaria y su asistente fueron ángeles enviados. No me cabe duda. Bobby era nuestro bebé y un momento así necesitaba de una ayudita del más allá.


Llegamos a la casa y el dolor se abrió. Ese fin de semana fue devastador. ¿Qué pasó con el amor y el agradecimiento? ¿A dónde carajos se fueron? Pero y ¿este dolor profundo? No podíamos ni mirar donde dormía. Sentí una profunda depresión y un cuestionamiento de a dónde se habían ido mis enseñanzas. ¿Qué pasó aquí?


Lunita, mi otra perrita lo extrañó y tuvimos que darle mucho amor. Pero lo lindo es que mi gatita Gina, no demostró un divino. Al contrario, estaba exigiendo más que nunca atención. La chamaca se estiraba en la cama, nos bostezaba en la cara relax. Y yo la observaba y le decía: ¿Cómo carajos encuentras esa paz? Loca, ¡era tu hermano de 12 años conviviendo contigo!!!



De pronto me vino un mensaje claro que me decía: El secreto de la vida es soltar. El secreto del amor es dejar que se muestre.


Aunque llevo años practicando la meditación, no fue hasta que Bobby se nos fue que comencé a realmente darme cuenta que todo está dentro de nosotros. Que Bobby pasó a ser parte ahora de mi y no de solo un cuerpecito. Que todos estamos conectados y que esa paz y amor que sentimos en el momento de su partida era la compenetración de todos nosotros unidos.


Como menciona Craig Beck en su libro: Overcoming the Fear of Death: "El universo es un río, y si te metes en los rápidos y te derribas por los rápidos, no es que el río quisiera castigarte, sino el resultado de tus acciones al aplicar la fuerza contra el agua y porque estás empujando en una dirección opuesta al flujo."


Soltar, soltar, soltar.


Cuando soltamos y nos enfocamos en el corazón, todo se convierte en silencio. Entras en el famoso vortex que describe Abraham Hicks, o en lo que muchos llaman el Amor Universal. Es algo que solo se puede sentir, no describir.


Es permitirte estar en una alineación vibracional con la Fuente o Dios, si así lo quieres llamar. Es expandirte dentro de tu Vórtice, y no es necesario que te concentres en ti mismo para hacer eso. De hecho, para la mayoría de las personas, se les hace más fácil encontrar la alineación mientras se enfocan en mantras u otras cosas.


Es ese lugar donde flotas, donde el miedo termina porque no existe. Donde te das cuenta que esto que vivimos es una ilusión creada en forma colectiva y por eso nos amarramos unos a otros.


Ese silencio de amor, cuando despedimos a Bobby fue que Bere y yo volvimos a encontrar pero ahora en la meditación. No estamos locas y no necesitamos que nos creas, solo lo compartimos, pero pudimos sentir a Bobby y la conexión fue preciosa. El era luz y nosotras con él. El amor se mostró tal como es...puro.




Sueltas cuando te enfocas en lo que te hace feliz y no en lo contrario


Nuestra orientación física nos ha entrenado para ser objetivos, a apegarnos a las cosas, a lo físico, a sopesar los pros y los contras de cada tema. Pero poco a poco uno descubre, mientras se juega en esta vida, que no puedes enfocarte en lo no deseado, en la tristeza por mucho tiempo y estar a la misma vez en una alineación vibracional, estar dentro del Vortex o del amor al mismo tiempo. . .


Cuando te alineas a esa paz, créeme el miedo a la muerte, al apego, se esfuma porque deja de existir. Todos somos uno y ese es el gran misterio de esta vida. ¿Que si se extraña? ¡Claroooooooo! Seguimos siendo humanos pero se despierta a un nuevo conocimiento superior que te quita el miedo y te expande.


Bobby, alias Bobo, está en casa, está en nosotras como sus hermanitos.


En eterna gratitud de este maestro de vida ❤


Bere y Flori

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