La atención plena o mindfulness

Actualizado: 2 de ene de 2020



El "Mindfulness" o lo que se conoce en español como "atención plena" puede ser esa palabra de moda o de tendencia, que no puede descartarse fácilmente como trivialidades o propaganda.


Sí, es bien común entre los ejecutivos de Fortune 500 que toman pastillas para dormir y tienen "entrenadores de liderazgo" o coaches de vida para ayudarlos a sobrellevar el día a día. Por otro lado, están los que compran en Whole Foods o tiendas de alimentos orgánicos pero caritos donde la revista Mindful está en la misma caja registradora para que crees "conciencia" del nuevo trending.


Pero la "atención plena" tiene orígenes más allá de ser una moda.


He explorado varias formas de aprender sobre el mindfulness, pero sobre todo, practicarlo.  Pero, ¿de dónde viene la atención plena, y por qué tantas personas en Occidente se interesan recientemente por ella?

No hay una respuesta fácil a esta pregunta, pero una forma es rastrear el linaje de la atención plena desde las primeras religiones orientales hasta su presencia moderna y secular en la ciencia occidental.


Te adelanto que tiene sus raíces en el hinduismo y el budismo. Voy a hablarte de cómo se relaciona con el yoga y cómo llegó a ser popular en muchos círculos en el mundo occidental. Finalmente, te voy a tocar el aspecto más relevante de mindfulness, que es cómo encaja en nuestra vida diaria.


Un poquito de historia pero no te me duermas o me quites el post. La idea es que nos ilustremos y veamos el origen de las cosas.



La práctida del mindfulness (atención plena) y su filosofía

Entonces, ¿qué es la atención plena y cómo es la práctica de la atención plena? Esto podría ser tanto como una práctica de yoga en el parque o con un vídeo de Youtube en casita como sencillamente saborearte tu café o té en la mañana sin estar mirando tu celular o hablando con otros. Se puede practicar a solas como en grupos.


La atención plena es una tradición que tiene una rica historia entre las instituciones religiosas y, recientemente en las seculares. El hecho de que se encuentre tantos devotos entre religiosos como entre los seculares, tanto en Oriente como en Occidente, muestra la universalidad de sus enseñanzas.


Cualquiera que busque comenzar a practicar mindfulness puede elegir su punto de partida preferido, ya sea en la escritura hindú que tiene miles de años de antigüedad o en las enseñanzas occidentales que tienen simplemente décadas de antigüedad.



¿Cómo practico mindfulness y meditación?


La atención plena está disponible para nosotros en todo momento, ya sea a través de meditaciones o prácticas de momentos de atención como tomarse un tiempo para pausar y respirar cuando suena el teléfono en lugar de apresurarse para contestarlo. Y hoy día, créeme que algo tan sencillo como esto se le hace biiiieeeen difícil a la gente.

Empecemos:


  1. Tienes que aprender a darte valor y dedicarte algo de tiempo. No necesitas un cojín o banco de meditación, ni ningún tipo de equipo especial para acceder a tus habilidades de atención plena, pero sí debes reservar algo de tiempo y espacio. Por favor, regálate un espacio.

  2. Observa el momento presente tal como es. El objetivo de la atención plena no es aquietar la mente o intentar alcanzar un estado de calma eterna como un yogi. El objetivo es simple: pretendemos prestar atención al momento presente, sin juicio. Es más fácil decirlo que hacerlo, lo sabemos. Pero por algún lado debes empezar.

  3. Deja que tus juicios pasen. Algo muy similar como cuando contamos las ovejitas en una noche sin sueño. Algo así. Cuando notamos que los juicios surgen durante nuestra práctica, podemos tomar nota mental de ellos y dejarlos pasar.

  4. Regresa a observar el momento presente tal como es. Nuestras mentes a menudo se dejan llevar en el pensamiento. Es por eso que la atención plena es la práctica de regresar, una y otra vez, al momento presente. Si escuchas ruidos, imagina que es una sinfonía de vibraciones y cómo puedes despegarte de ellas sin incomodarte. Sólo fluye con ellas.

  5. Sé amable con tu mente alocada. No te juzgues por cualquier pensamiento que surja. Es normal. No le dirías a un bebé que comienza a caminar y se cae que es torpe, ¿no? Trátate como un bebé y sus primeros pasos. Solo practica reconocer cuando tu mente se ha alejado, y tráela gentilmente hacia ese espacio vacío que hay en tu ser.Esa es la práctica. Se dice que es muy simple, pero no es necesariamente fácil. El trabajo es simplemente seguir haciéndolo. Los resultados se acumularán.


Ahora, eso no para ahí. Es sólo el comienzo. Lo próximo es aprender a meditar.


¿Cómo meditar para lograr tener mindfulness?


Hay muchas formas de meditar. Pero aquí solo voy a tratar un poco de lo que explico en el artículo de cómo meditar a través de ejercicios de respiración. No porque haya algo especial en ella, sino porque la sensación física de respirar siempre está presente y puedes usarla como un ancla para el momento presente.


A lo largo de la práctica, puedes encontrarte atrapado en pensamientos, emociones, sonidos, donde sea que tu mente vaya. Simplemente regresa al siguiente aliento. Incluso si solo vuelves una vez, está bien.


Recuerda, pasos de bebitos te llevarán a aprender luego a correr. ;)



Una práctica de meditación simple:

  1. Siéntate cómodamente. Encuentra un lugar que te proporcione un asiento estable, sólido y cómodo.

  2. Observa lo que están haciendo tus piernas. Si estás en un cojín, cruza las piernas cómodamente delante de ti. Si estás en una silla, descansa la base de los pies en el piso.

  3. Endereza la parte superior de tu cuerpo, pero no te pongas rígido. Tu columna vertebral tiene una curvatura natural. Déjala estar allí, conectada con el cielo.

  4. Observa ahora lo que hacen tus brazos. Sitúalos paralelos a tu parte superior del cuerpo. descansa las palmas de tus manos en tus piernas o donde más se sienta natural.

  5. Suaviza tu mirada. Baja la barbilla un poco y deja que tu mirada caiga suavemente hacia abajo. No es necesario cerrar los ojos a menos que así desees. Deja que lo esté ante tus ojos esté allí sin enfocarse en él.

  6. Siente tu respiración. Dirige tu atención a la sensación física de la respiración: el aire que se mueve por la nariz o la boca, el aumento y la caída de su vientre o su pecho.

  7. Fíjate cuando tu mente se distraiga de tu respiración. Inevitablemente, tu atención dejará la respiración tranquila y vagará a otros lugares. No te preocupes No hay necesidad de bloquear o eliminar el pensamiento. Déjalos fluir.

  8. Nota cuando tu mente deambule. Es natural. Vuelve tu atención a la respiración.

  9. Sé amable con tu mente distraída. Puedes encontrar que tu mente vaga constantemente, eso también es normal. En lugar de luchar con tus pensamientos, practica observarlos sin reaccionar. Solo siéntate y presta atención. Tan difícil como es mantener, eso es todo lo que hay. Vuelve a respirar una y otra vez, sin juicio ni expectativa.

  10. Cuando estés listo, levanta suavemente tu mirada (si tienes los ojos cerrados, ábrelos). Tómate un momento y nota cualquier sonido en el ambiente. Observa cómo se siente tu cuerpo en este momento. Nota tus pensamientos y emociones.


Prácticas conscientes (mindfulness) para todos los días

A medida que pasa más tiempo practicando la atención plena, es probable que te sientas más amable, más tranquilo y más paciente. Es probable que estos cambios en tu experiencia también generen cambios en otras partes de su vida. Y así lo espero.


La atención plena o el mindfulness puede ayudarte a maximizar el placer de una larga conversación con un amigo mientras disfrutas de una taza de té, y luego relajarte para disfrutar de una noche de sueño reparador. Prueba estas 4 prácticas (caminando, tomando algo, meditando o al levantarte) en esta próxima semana:



Ahora te toca a tí.


Cuéntame, ¿Practicas el mindfulness en tu diario vivir? o ¿Es algo que vas a incorporar?


¡Buena vibra para ti!

❤ Flori



Fuente y fotos: https://www.mindful.org/


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